jueves, 2 de agosto de 2007

El Recreo de la escuela


Siempre las esperas son dramáticas. En la escuela, no es diferente. Siempre se espera con ansias, minuto a minuto se controla el paso del tiempo esperando el recreo, esos tan ansiados 10 minutos de descanso entre una clase y la otra. Los chicos piden que se adelante el reloj, el director, que se retrase, pero todos a su momento, salimos corriendo.

Todos salimos corriendo, para no quedarnos en las aulas, para no perdernos el café, para hacer la fila en el kiosco, para charlar o simplemente para no hacer nada más.

Cómo nos cuesta volver a la tarea, cómo nos cuesta retomar nuevamente el ritmo de la noche. Toca el timbre y no hay caso, el café no se quiere ir de nuestras manos, la charla se extiende y se hace más interesante todavía, más de lo pensado, inesperadamente aparecen cosas que tenemos que buscar en cualquier parte menos en el aula.

Somos sordos ante el pedido de la autoridad que brega porque tenemos que entrar a horario, sin que nadie pierda un minuto de sus clases.

Sordos, aletargados, enlentecidos es nuestro paso hacia el aula. Saco fuerzas y digo, con voz firme: ¡Al aula chicos! y recibo miradas odiosas, nunca tan amigables.

Entran a regañadientes, enojados con la profe, peleados con la nada por cortar con tan sublime momento.

Entre tanto preámbulo, se fueron 5 o 10 minutos robados a la autoridad y a las horas de clases que empiezan.

De nuevo nos encontramos, frente a frente, mirando la puerta de salida como de reojo, para que en la primera oportunidad, podamos salir corriendo ante tan ansiada actividad.

Ahora es turno de esperar la salida, simplemente para disfrutar lo poco que queda de la noche y así irse a descansar.

Parece mentira que tan pocos minutos, sean tan placenteros y tan deseados por un centenar de personas que estan en una escuela, que no separe a docente de alumnos, sino que todos sientan lo mismo y la misma ansiedad. Ver las caras de un recreo es la situación más alentadora que existe. Si todos estuvieran igual cuando tienen que asistir a clases, diría que me encuentro en el paraíso.

Recreo y vacaciones, diversión de sol a sol. Descanso vespertino para recuperar tanto esfuerzo realizado tanto trabajo encaminado.

Pd: Homenaje al recreo.... jajaja la escuela es mi vida... y el recreo es parte de la escuela. La parte más alegre de la escuela, además de mis clases!

1 comentario:

Belinda Morquecho Chavez dijo...

Hola, que bueno que seamos colegas y me encanta tener amistad con colegas de otros paises
saludos