sábado, 14 de junio de 2008

Cuestión de detalles


Yo, première mise en ligne par anaid_.

No hay relación si hay ausencia. Con ausencias se construye sobre territorio arenoso, tarde o temprano todo se termina desmoronando. Cuesta digerirlo, sobre todo cuando nos creemos irremplazables.


Hay NO relaciones que se encuentran repletas de presencias ausentes, de esas presencias que no tienen peso, de esas presencias que son como fantasmas en la vida y que no completan a nadie, presencias intrascendentes.


Hay relaciones que necesitan de cuidado, de detalles que las hagan crecer: que suene el celu y leer un oportuno mensaje, abrir el mail y leer un saludo inesperado, un caramelo en la almohada, una flor no esperada, un bombón, el detalle de una pregunta oportuna que se preocupa, que se ocupa, una mirada cómplice, que el cartero te traiga un regalo, que suene el teléfono y escuchar una voz querida, una charla amena, que te recuerden, que te lleven con vos, que te lo digan, una mirada cómplice, un guiño de ojos, una palabra, tan simple como una palabra, que te repitan constantemente lo bien que hacen tus pequeñas presencias, lo bien que se siente que te sientan,... puedes llenar un alma en soledad, puedes lograr una sonrisa, puedes entregar una esperanza.


El "detalle" es el mejor remedio para el alma, es sentirse querido, sentirse importante, sentirse tomado en cuenta.


Hay presencias realmente valederas, que aunque estén lejanas, sus detalles llenan de calor, de esperanzas, de alegrías, de sonrisas del alma, nos hacen soñar, nos hacen esperanzar.


Las ausencias son como huecos que se van quedando en el alma, que intentaron llenarse, pero están llenas de aire, llenas de vacío, llenas de nada. Se llenaron de lo efímero, de una satisfacción no duradera, no perdurable. Se llenaron, pero no tardaron en quedar vacíos.


La presencia se puede cosntruir a la distancia, pero necesita mucha dedicación, mucho cuidado por la otra persona.


La presencia no es solamente que te vean, que sepan que estás... es mucho más. La presencia está en la intención, en la dedicación.


La compañía de un buen recuerdo, hace perdurar una amistad, pero no es suficiente. Hay que mantenerla viva.



Como las plantas que se van regando, las amistades se van cultivando, no solo con la presencia, si no con preocupación, con palabras de aliento en el momento oportuno.


Una buena presencia mantiene tu tiempo ocupado, tu interés activado.


Cuando las personas no están definitivamente con nosotros, queda solo el recuerdo... pero el recuerdo si no se alimenta, es efímero, se va acabando, se va diluyendo con el tiempo. Por eso el dolor por una pérdida, se va diluyendo con el tiempo, lo que no significa olvidar, sino simplemente poder sobrellevar. Y cuando puedes sobrellevar es que ya es un recuerdo de tu pasado, algo que no necesita crecer, ni necesita seguir alimentándose, queda stand by definitivamente, guardado en el arcón de los recuerdos.


Necesito presencias que valgan la pena y dejar atrás ausencias que solo lastiman, que no vale la pena querer mantenerlas vivas artificialmente.

1 comentario:

Maria Cristina dijo...

muchas veces las relaciones sufren ausencias la magia esta en acercar las distancias para no sufrir