Pensamientos que no paran de agitarse. No se agotan, pero me agotan. Se agitan y en cada movimiento un aliento de mi sueño que se escapa, se va. Pasan los años y es mayor mi susceptibilidad al ambiente. Intento, me esfuerzo, sigo en pie.
Agradecer-me.
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Con los sueños cumplidos es fácil quedarse con el corazón lleno de
"gracias" para compartir con los que fueron cobijando el deseo, acompañando
los pasos...
Hace 5 años.