Angel of the Morning
Calgary Flickrmeet in Drumheller, Alberta.
A perfect day for a drive with friends.
El ritmo del trabajo no te deja vivir. Preocupada por la rutina, sobrepasada por lo cotidiano, cansada de la gente, dispuesta a largar todo por no verlos más, para no escucharlos más. Tanta queja, tanto enojo, tanta bronca acumulada. El día fue así, largo... terriblemente largo y pesado. En realidad, tu vida ha sido así desde hace más de cinco años. Sin vacaciones, sin descansos, con stress, con malestares... ni un solo minuto dedicado a tu persona, ni un solo instante para detenerte a pensar en qué cosas necesitas para poder crecer. La rutina diaria te aliena, te maltrata, te va matando día a día.
Un día, sentada en tu oficina recibes una inusual visita. Una presencia que sentías cercana, conocida, va a visitarte. Extrañada lo miras, desconfiada lo haces sentar y le preguntas:
Y él tranquilamente te responde:
_ Soy un ángel que tengo una misión. Soy quién le da la noticia a los seres humanos que sus próximas 24 horas serán las últimas de su vida
Su cara muestra tranquilidad, una pasividad comparable con las rocas, una leve sonrisa se nota en la comisura de sus labios y su tono de vos, tan afable, quiere tranquilizarte.
Recibes semejante afirmación, como si fuera una broma y te ríes, bah, ríes a carcajadas, casi nerviosa. Te saltan las lágrimas de tus ojos y apenas puedes respirar, por la fuerza de tu risa.
Pero él sigue impávido, tranquilo, casi sin inmutarse.
Y te empiezas a incomodar, porque ya no suena a broma del día de los inocentes o un loco tratando de decirte que viene a salvar al mundo. Su cara expresa franqueza, su mirada inspira sinceridad.
_ Disculpe, pero me podría explicar mejor. Ud comprenderá que nadie anda por las oficinas diciéndole a la gente que le quedan 24 horas de vida. Que no es común esta situación.
Con mucha calma, retomó la palabra y te dijo:
_ Entiendo que hoy no puedas creer lo que te voy diciendo, pero mi misión es invitar a la gente a que viva sus últimas 24 horas de vida terrenal, sabiéndolo y haciéndolo cómo mejor le parezca. Son pocos los elegidos, para este sistema, pero estamos probando para ver que tal las muertes cuando se ha ha sabido y disfrutado o no... de sus 24 horas.
La desconfianza y la incredulidad son los males que afectan al hombre hoy en día, no soy diferente al resto, pero sus palabras fueron convincentes... solo que: Por qué a ti?, ¿Por qué serás la elegida? ¡Soy alguien normal, dices! ¿Por qué tienes que cargar con el peso de saber el momento de tu muerte? ¿Por qué no puedes morirte casi sin enterarme, como le pasa a muchos?
Enfrascada en tus pensamientos ni cuenta te diste que él ya no estaba. Solo una nota sobre tu escritorio que decía: Mañana a las 16 horas te paso a buscar, preparate lo mejor que puedas.
Los pensamientos se te enredaron, te paralizaron, no sabías qué hacer ni como reaccionar ante semejante noticia. Lo único que sabías era que tenías que salir de ese lugar. Dejaste todo como estaba y casi saliste corriendo. La incredulidad de los empleados era grande, porque saliste como loca, sin mirar ni fijarte por dónde pasabas.
Te pusiste a pensar frenéticamente, quisiste decidir qué hacer... dejar tu mente clara, pero casi no veías nada. Lo primero que se te ocurrió fue avisarle a tu familia, pero no... mejor que no, no podrías cargar sobre tus espaldas con la responsabilidad de haberles causado semejante tristeza.... se pondrían tristes en realidad? o sinceramente sería un alivio no tenerte en sus vidas? . Nunca te había dedicado a detenerte a pensar en eso... pero es que últimamente no fuiste una muy buena esposa ni una muy buena madre de familia... creo que tampoco fuiste una buena hija.
Tu mente se remonta hasta hace unos años atrás, cuando decidiste internar a tu madre en un geriátrico, pero claro, no cerca... no podrías aguantar tenerla cerca y no ir a visitarla. Tu madre, quisiera ver a tu madre, antes de morir.... pero caes en la cuenta de que la mandaste lejos y que sería muy complicado conseguir un avión para poder llegar a ese lugar y hacer eso significaría dedicarte pura y exclusivamente en tus 24 horas a verla... no aprovecharías nada.
Pensaste en tus hijos... ellos quisieran viajar, quisieran que por una vez su madre se dedicara a ellos y dejara de lado el trabajo. Pero no están aquí... están viajando, camino a otra localidad, para pasar sus vacaciones en un centro invernal. Tus hijos no, ellos no podrán ser parte tus últimas 24 horas.
En menos de 24 horas no puedes viajar a los lugares que hubieras deseado, no puedes reconstruir una amistad que en segundos destruiste; no puedes traer a tu madre, para que esté en este momento contigo, tus hijos no están aquí, y la madre que no fuiste, no lo serás en 24 horas. Tienes tantas cosas pendientes... tantas, que 24 horas no alcanzarían jamás. Solo podrías hacer aquello que no es importante, aquello que no te llenaría como persona, aquello que no es trascendente para tu vida....
Pequeñas cosas, solo te queda disfrutar de pequeñas cosas que te da la vida. Pero te queda la deuda de no poder dedicarte a las personas que realmente te necesitaron, a los que realmente harías feliz.
Me doy cuenta, que muchas veces vivimos pendientes de nuestras obligaciones laborales, de nuestra vida terrena, dejando de lado aquello que es lo que nos hace bien como personas... pero hay cosas que debemos cuidar y para ello hace falta mucho más que unas cuantas horas... hay tesoros en la vida, que no solo necesitan de horas de preocupación, sino momentos de calidad en nuestra relación, tratamientos cuidadosos... delicadezas en las relaciones....
Te diste cuenta, que por más que intentes hacer las cosas más deseas en tu vida en estas últimas 24 horas, hay cosas que no podrás recuperar jamás y que hay errores que cometiste que no podrán subsarnarse con solo decidirlo.
Aprovecha cada momentos que tengas para disfrutarlo con todo aquello que te haría feliz. Dedica cada instante de tu vida a tu familia, a tus hijos, a la gente que te quiera, como si ya no tuvieras otra oportunidad. Dedica tiempo y calidad en el tiempo para no tener cuentas pendientes con la vida y si la muerte viene a tu encuentro, ya tendrás todo listo.